Cómo ser más solidario

La solidaridad: guía básica para desarrollar este sentimiento

En un mundo lleno de ambición, de competitividad y de egoísmo, resulta extraño pensar cómo existen personas que pueden desarrollar un sentimiento como la solidaridad. Ese deseo de compartir, de dar a los demás y de ayudarles. Ese afán por hacer la vida más fácil de quien tiene peores condiciones es algo que se escapa a la lógica de muchos. Y es que, ser solidarios tiene más beneficios de los que imaginamos.

La verdad es que tener cosas y disfrutarlas es algo muy placentero. A nadie le amarga tener dinero, y por qué no, lo hace todo un poco más fácil. Sin embargo, la situación más placentera del mundo que pueda ofrecerte el dinero, en muchas ocasiones, no es comparable a ese sentimiento de gratitud que experimenta la persona que lo ha perdido todo, y encuentra a alguien que le ayuda. Por eso, desarrollar el sentimiento de solidaridad es lo mejor que podemos hacer para ayudar a los demás, y al mismo tiempo, mejorar nosotros mismos como personas.

Los beneficios de ser solidario

A todos nos gusta que nos ayuden. Una mano en un momento preciso se agradece enormemente, porque tener un hombro en el que apoyarse siempre es plato de buen gusto. La duda viene cuando pensamos en porqué damos lo que tenemos para ayudar a otras personas. Tiempo, trabajo, esfuerzo y bienes materiales de los que nos desprendemos para beneficiar a otros. Al final ser solidario es saludable porque el trabajo voluntario y las buenas acciones pueden ayudarnos en lo que es nuestro desarrollo personal y en hacer de este mundo, un lugar mejor para vivir.

Pues bien, para empezar, ser solidario tiene unas ventajas que no pasan desapercibidas. Es por eso que muchas personas apuestan por donar lo que tienen, como forma de sentirse mejor con ellos mismos. Porque ayudar a los demás genera sentimientos que nos provocan un bienestar que pocas experiencias nos dan. Y es que en sí, la solidaridad es un sentimiento positivo que no todo el mundo es capaz de desarrollar.


Por todo ello, gracias a la solidaridad adquirimos conocimientos y nos sentimos útiles. Esto hace que confiemos más en nosotros mismos y que nuestra autoestima mejore. Y es que, no hay nada mejor que ayudar a los demás para darnos cuenta de nuestros puntos positivos. Entonces, cuando una persona es solidaria es más feliz. Conoce más beneficios, cree en sí mismo y adopta una actitud positiva frente a la vida. Además, se trata de un sentimiento contagioso, de modo que una persona que es ayudada, siente la necesidad de ayudar también a otros.

Cómo ser más solidario

Podemos pensar que hay personas más altruista que otra, más buena o más dispuesta a darse a los demás. Lo cierto es que, cada uno es como es, y aunque una parte del temperamento de los seres humanos es innata, la mayoría de valores se pueden aprender. Así que, el hecho de decir "yo soy así" no es ninguna excusa, y en el caso de la solidaridad, se trata de un sentimiento que se puede desarrollar si así lo deseamos.

Contribuye como puedas

Muchas personas piensan que ser solidario consiste en aportar una cantidad económica a cualquier ONG. Lo cierto es que podemos ser solidarios de muchas maneras, y si no tenemos dinero podemos dar tiempo, conocimientos o incluso a afecto, a aquellos que más lo necesitan.

Sé agradecido

La solidaridad es una de las cualidades más beneficiosas que podemos desarrollar. Agradecer las cosas que tenemos y la forma en que vivimos es una actividad que puede darnos muchas alegrías. De hecho, pensando en todo lo que tenemos para dar las gracias, no solo nos hace más felices, sino que también nos da las fuerzas para compartir con los demás.

Predica con el ejemplo

Podemos pensar en el medio ambiente, en la protección de los derechos humanos o en el feminismo. El caso es que, si crees en una causa, es importante que prediques con el ejemplo. Puedes donar dinero a una organización que lucha por el bien del planeta, pero si el reciclaje te da pereza, puedes dar tu solidaridad por perdida.

Share this post

Mamen Palanca

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

Comentarios

comentarios