La hostilidad es una emoción negativa

Hostilidad: una emoción negativa que debemos detener

La hostilidad es una emoción negativa que tenemos los seres humanos, y como todas las emociones, tanto negativas como positivas, es totalmente necesaria y absolutamente todos, sentimos hostilidad en algún momento. No es nada agradable y a la mayoría nos gustaría evitarla. Pero está ahí, y para superar la hostilidad, deberemos conocer algo más acerca de esta emoción.

La hostilidad nos produce indignación, resentimiento y disgusto, que provoca un fuerte rechazo hacia otras personas. Es importante entender que no la podemos suprimir, pues cumple la función adaptativa de la emoción, que es la de organizar nuestros recursos de autodefensa. Sin embargo, sí que podemos controlarla. Es más, esta emoción negativa posee una estrecha relación con la ira y la agresividad, es fundamental que aprendamos a controlar lo que nos produce hostilidad para ser mejores personas.

También es cierto que la mayoría de actitudes hostiles se muestran de una forma sutil, sin recurrir a la violencia. Aún así, vale la pena pararse a reflexionar y ver cómo podemos controlar la hostilidad cuando nace en nosotros.

Qué situaciones nos producen hostilidad

Una de las características de la hostilidad es que se trata de una emoción contagiosa. Esto quiere decir que, uno de los desencadenantes de esta emoción es la misma hostilidad. Nace en nosotros cuando percibimos que otra persona muestra resentimiento, recelo o ira hacia nuestra persona o hacia la de alguien de nuestro entorno.

Otro de los desencadenantes de la hostilidad es sufrir violencia física. Y es que, esta situación nace cuando nos sentimos amenazados por otras personas, cuando pensamos que nos van a hacer daño, ya sea física o emocionalmente. De este modo, las personas somos hostiles cuando percibimos hostilidad o peligro en los demás. Es entonces cuando nuestro sistema de autodefensa se pone en marcha y tenemos que aprender a gestionar las emociones para tomar las medidas necesarias que permitan controlar nuestra hostilidad.

Qué consecuencias tiene la hostilidad en nuestra salud

Cuando hablamos de hostilidad y salud debemos tener cuidado, y es que, aunque todos sabemos que el tabaco o el alcohol son malos compañeros de nuestra salud, resulta que la actitud hostil puede ser incluso una peor enemiga. Y es que, resulta que algunos estudios han indicado que, un alto nivel de hostilidad en una persona puede hacer que tenga más probabilidades de padecer alguna enfermedad coronaria.

Esto no quiere decir que si nuestra hostilidad nace hacia una determinada situación, nos vaya a dar un infarto al día siguiente. De hecho, como ya hemos explicado es normal e incluso necesario que surja esta emoción en nosotros. Sin embargo, cuando esta se prolonga en el tiempo, es necesario que tomemos ciertas medidas para ponerle fin.

Cómo ponerle fin a la hostilidad

Para aprender a controlar al hostilidad, y como en cualquier cosa que tenga que ver con nuestras emociones, lo primero que debemos hacer es reconocerlas. Si estamos de mal humor, nos sentimos frustrados y todo nos produce malestar, es hora de pensar si el problema no estará en nosotros más que en los demás.

Muchos de nosotros tendemos a pensar que es bueno desahogarse y es bueno quejarse. Que debemos hacerlo, es como que nos lo permitimos porque nosotros lo valemos. Pues bien, las quejas, los reproches y los gritos no están nada bien. Por tanto, para poner fin a la hostilidad es imprescindible desahogarse de forma correcta. Eso sí, no hacerlo adecuadamente puede ser muy nocivo para nuestro bienestar.

Otro consejo para superar la hostilidad y gestionar esta emoción es mirar dentro de ti, pedir ayuda si es necesario y conseguir ver de dónde viene esa hostilidad. De esa forma, podrás enfrentarte a ella y acabar con esa sensación que te embarga cada día. Puede que sea un proceso complicado, pero seguro que valdrá la pena.

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Mamen Palanca

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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