Claves para perder el orgullo y tener autoestima

Orgullo, dignidad y autoestima

El rgullo, dignidad y autoestima son tres factores con diferentes funciones, incluso antagónicos, pero también son tres conceptos que están firmemente conectados entre sí. Las emociones tienen un papel clave en su desarrollo, y muchas veces son antagónicos entre sí, como puede pasar con el orgullo y la autoestima aunque también pueden ir de la mano, como la dignidad y la autoestima. El hecho de conocer estos conceptos y sus consecuencias nos permitirá gestionar mejor nuestras emociones y nuestra respuesta ante determinadas situaciones.

La diferencia entre la autoestima y el orgullo

Muchas veces confundimos los conceptos de autoestima y orgullo. Desde el punto de vista de las emociones, la autoestima tiene una valoración positiva y el orgullo es algo negativo, que te puede dificultar las relaciones sociales. Por ejemplo, una persona orgullosa que ha caído ante las más puras riendas del orgullo, se sentirá superior ante la gente que acabar de conocer. Y al mismo tiempo, el orgullo hará que estas personas sean incapaces de pedir perdón tras un error o ceder en una discusión y hay casos en los que el orgullo puede provocar competiciones en las relaciones de pareja y eso es muy tóxico. Por ello, se considera que la dignidad es el lenguaje de la autoestima y por tanto es lo que determina la reflexión interna de cada ser.

En qué se diferencia el orgullo de la autoestima

Stokkete || Shutterstock

Todo esto hace que el orgullo sea incompatible con la autoestima. Un amor propio es positivo, pero no lo podemos condicionar al menosprecio por los otros. Además, la autoestima es sinónimo de libertad, mientras que el orgullo es todo lo contrario: serás esclavo de ti mismo y de tus actos. Por suerte, esto es algo que puede evolucionar con el paso del tiempo, dejando atrás tu orgullo, lo que te reportará algunas de las características particulares de las personas con autoestima alta, pero muchas veces el orgullo tapa una falta e incapacidad de confianza y seguridad en uno mismo de la que se pueden extraer pocas cosas positivas.

El orgullo y la soberbia van de la mano

Entre los síntomas que definen a una persona orgullosa están el centrar todas las conversaciones en sí mismos y en sus logros, el rechazo a las críticas, las dificultades a la hora de pedir perdón cuando han actuado mal o el disfrute del fracaso ajeno, unos síntomas que perfectamente podemos ligar a la soberbia. Pero no solo eso, el orgullo y la soberbia también pueden asociarse a conceptos negativos como la vanidad o la arrogancia, caracteres personales difíciles de mezclar bien con el resto de la gente.

Características de una persona orgullosa

TORWAISTUDIO || Shutterstock

La soberbia consiste en la valoración de uno mismo por los demás, definición que también se puede aplicar al orgullo. La principal diferencia entre ambos es que el orgullo se puede intentar disimular, ya que a veces tienen un origen noble o relacionado con alguna de nuestras virtudes, pero también es verdad que muchas veces el orgullo se convierte en soberbia, de ahí que se puede afirmar sin miedo a equivocarse que orgullo y soberbia van de la mano.

El exceso de orgullo, la carencia de autoestima

Como apuntábamos antes, un alto orgullo no tiene por qué significar una alta autoestima. Es más, lo habitual es utilizar el exceso de orgullo como la cortina de humo que tapa nuestros problemas de autoestima, ya sea para uno mismo o de cara a la galería. La autoestima es un rasgo personal de cada uno, mientras que el orgullo es una actitud y como tantas otras actitudes un exceso de orgullo no deja de ser algo perjudicial que acabará minando tu autoestima.

Baja autoestima e inseguridades

Uno de los consejos más frecuentes a la hora de intentar recuperar la autoestima es dejar aparcado ese orgullo excesivo. Empezar a aceptar que no se es perfecto, que uno puede fallar y no tener siempre la razón nos permitirá recuperar poco a poco la autoestima. Lo mismo pasa si ayudamos a los demás, algo que el orgullo excesivo nos impide. A medida que reduzcas tu orgullo y aumente tu autoestima valorarás mucho más a quienes te rodean y cómo aumentan tu dignidad y tu felicidad.

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