La felicidad está en las pequeñas cosas

Seguro que más de una vez has oído aquello de que la felicidad está en las pequeñas cosas, que son esos pequeños detalles del día a día lo que te permiten ser feliz. Pero, ¿cómo se explica esto? Más si sabemos que la felicidad no es un estado permanente, sino que tal como llega se va; y no podemos planificar la felicidad. Podemos plantearnos objetivos, que probablemente nos hagan felices si los alcanzamos, pero de ahí a planificar la felicidad hay un mundo.

Señales para saber que la felicidad está en las pequeñas cosas

Por todo lo comentado, es importante disfrutar del presente y de las pequeñas cosas que nos dan la felicidad. Así que la mejor forma de confirmar esta teoría es analizando una a una las principales señales que nos confirman que la felicidad está en las pequeñas cosas. ¿Cumples alguna de ellas?

Dormir más

Dormir más. Es una de las formas más universales de ser feliz, dormir todo lo que necesitamos, sin despertador ni ruidos que nos molesten por la mañana. Dormir te hace feliz, te despiertas de mucho mejor humor y con las pilas a topo de energía. Quizá sea el mejor ejemplo de que las pequeñas cosas nos traen la felicidad.

¿Te evades del mundo?

Otro síntoma de que la felicidad se esconde en las pequeñas cosas es nuestra capacidad de evadirnos del mundo, aunque sea temporalmente. Hay quien encuentra esta felicidad en los videojuegos (ya sean de deportes, de plataformas, de rol, de estrategia, etc.), para otros la felicidad se esconderá en las páginas de un libro, en las canciones del último disco de tu grupo preferido, en una excursión en bicicleta junto al mar, corriendo por la montaña... En este sentido, disfrutar de un ratito solo para nosotros nos hará tremendamente felices.

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La comida

También en la comida podemos encontrar la felicidad. Si nos dejamos guiar por los tópicos, puede que la felicidad se esconda en una tarrina de helado o en una tableta de chocolate; pero si vamos más allá podemos encontrar la felicidad cocinando y disfrutando de nuestras creaciones, comiendo nuestro plato preferido o en un restaurante de cierto nivel, etc. Donde difícilmente esté la felicidad es en el fondo de una copa, ya que esa sensación de placer y libertad pronto se convertirá en recuerdos borrosos y nauseabundos.

Quien tiene un amigo, tiene un tesoro

Nuestro entorno es otra de esas pequeñas cosas que nos dan la felicidad. Si tienes un perro o un gato sabrás de lo que hablamos, basta con convivir con ellos para que su peculiar comportamiento nos haga ser felices, pero incluso con los típicos vídeos de animales en internet podemos ser felices. Pero tu pareja, tu familia y esa amistad verdadera también pueden ayudarte a alcanzar la felicidad gracias a esos pequeños momentos que quizá dejen indiferente al resto, pero a ti te hacen feliz.

Rasgos de una amistad verdadera

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Personas positivas

Rodéate de personas positivas, personas que desprendan buena energía y saca de tu vida a las amistades tóxicas definitivamente. Una cosa que puedes hacer para ser feliz es ayudar a otras personas, ya sean familiares, amigos, conocidos o simplemente a los desconocidos. No hay nada como la sonrisa de esa persona a la que has prestado tu ayuda de forma desinteresada y la satisfacción que sienten y transmiten para hacerte feliz. En ese momento sentirás una felicidad verdadera. Además, si eres de los que creen en el karma, si te portas bien con el mundo, el mundo se portará bien contigo, de forma que la vida te sonreirá mucho más y serás más feliz.

Por último, intenta responder a esta pregunta: ¿puedes ser feliz haciendo el mal? Sí, es una opción que está sobre la mesa, y que se materializa en forma de venganza. Siempre que tu vendetta esté dentro de unos límites aceptables dentro de la sociedad, no solo te sentirás a gusto al devolverle a alguien lo que te ha hecho, sino que serás muy feliz.

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