Rasgos de la personalidad materialista

El perfil de una persona superficial y materialista: rasgos y consecuencias

Ambiciosas, caprichosas y adictas al postureo. Las personas materialistas abundan en nuestra sociedad desde siempre, pero hoy, en tiempos de Instagram, encuentran el escenario perfecto para darse a conocer. Sí, una persona que cumple con estas premisas es una persona que apuesta por lo material en detrimento de lo personal, y aunque no tienen por qué ser muy dañinas, sí que es cierto que tienden a estar más tristes.

Los rasgos que definen a las personas superficiales

Aun teniendo en cuenta los principales tipos de personalidad y patrones de conducta que nos definen, nadie está a salvo de ser una persona materialista, y es que, hasta el menos caprichoso ha tenido alguna vez un antojo en este sentido. Ese coche de tus sueños, el abrigo que viste en aquel escaparate o esos zapatos que no puedes dejar de mirar. El caso es que, lejos de ser una cuestión puntual, las personas materialistas siempre necesitan algo más que consumir y siempre tienen esto en mente.

Si quieres saber cómo distinguir a una persona materialista y superficial de otra que no lo es, no hace falta que tengamos muchos conocimientos. Sin embargo, te damos algunas pistas. A continuación vamos a comprobar cuáles son los rasgos de la persona materialista y superficial y puede que al leerlas veas la cara de esa persona en quien estás pensando.

No ven más allá de la apariencia

A pesar de que puede resultar algo atractivo ser tan simple, lo cierto es que las personas superficiales no ven más allá de la imagen y lejos de ser un rasgo peyorativo o malo de la persona, es muy complejo porque en realidad es un problema. Además, se rodean de personas que aparentan ser algo, y no se paran a pensar si en realidad lo son o no. Puede que lo descubran con el tiempo, o puede que les baste con esa imagen superficial, y no tengan más interés. La persona superficial elige a su entorno en función de su aspecto, por ejemplo, sus relaciones sociales y amistades las ocuparán personas con una buena posición económica. Su pareja nunca tendrá mal aspecto y sus redes sociales estarán plagadas de todo lo feliz que se supone que debe ser. Lo sea o no.

Descuidan sus relaciones personales

Dedicadas a aparentar, optarán más por su estabilidad económica que sentimental. Esto hace que, en muchas ocasiones, las personas superficiales sean adictas al trabajo, no porque les guste más o menos, sino porque les garantiza la posición económica que no desean perder.

Los caprichos mandan

Y si hay algo que describe perfectamente a una persona materialista y superficial es su capacidad de tener constantemente caprichos. Lo cierto es que los caprichos guían su vida, ya que si no los consigue, se llena de una cantidad alta de emociones negativas que acaban en un profundo malestar. Así, almacena todo tipo de productos que en la mayoría de ocasiones, ni utiliza.

Las consecuencias de ser una persona materialista

A nadie nos gusta reconocer que somos materialistas ni que nos tachen de superficiales. Y es que, lejos de temer cómo nos vean los demás, la verdad es que las consecuencias que tiene el materialismo a nivel de salud tienen un peligro que atenta directamente contra la calidad de vida de quien lo padece, y es la tristeza sin lugar a duda. Porque está demostrado que las personas materialistas son más proclives a caer a una depresión o una enfermedad de estas características.

Para empezar, podemos decir que las personas materialistas suelen buscar la felicidad en los bienes materiales al estar insatisfechos con su vida actual. De esta forma, estarían tratando de llenar un vacío que no podría llenarse. Esto daría lugar a una profunda bajada de motivación desencadenada en la insatisfacción por parte del materialista.

Por otra parte, muchas personas han tenido experiencias negativas con gente materialista. Suelen ser poco agradecidos y no tener mucha empatía, por lo que puede que sus círculos sociales les acaben dejando de lado, a no ser que sean tan competitivos y materialistas como ellos.

Por último, las personas materialistas suelen ser más negativas. Centran su vida en lo que no poseen y viven siempre queriendo más. Esto les puede llevar a la depresión con mucha más facilidad.

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Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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