Despersonalización

Cuando sentimos que no somos nosotros

¿Te parece extraño todo lo que te rodea o, de repente, empiezas a sentir que ya no tienes conexión con tu propio yo? Puede que estés experimentando un proceso de despersonalización, esa sensación que hace que no nos sintamos al 100%, como si lo que hiciéramos fuera irreal o como si fuera parte de un sueño.

¿Realidad o irrealidad?

Las personas que han vivido esta experiencia aseguran que han llegado, incluso, a extrañar su propio cuerpo y a analizar sus propios pensamientos con cierta distancia, en definitiva, se han llegado a sentir fuera de su propio yo. Estas sensaciones de vivir separados del propio cuerpo o de los propios pensamientos hacen que no nos sintamos cómodos e incluso que perdamos la motivación y actuemos por inercia.

Sin embargo, conviene aclarar que, las personas que viven episodios de despersonalización no dejan en ningún momento de percibir la realidad, ni dejan de sentirse a sí mismos, ni tampoco pierdan el sentido de la razón. Según los expertos, entre un 20 y un 30% de la población ha sufrido algún episodio de despersonalización a lo largo de su vida.

La despersonalización

La despersonalización es una alteración de la personalidad que nos lleva a sentirnos separados de nosotros mismos, a ser observadores ajenos de nuestro propio yo.

Sin embargo, la despersonalización o desrealización no es un trastorno en sí mismo, sino que suele ser un síntoma directo de otros trastornos, como el trastorno postraumático, la depresión o el estrés postraumático. Pero en la mayoría de los casos, éste está directamente asociado a problemas de ansiedad.

Aunque en algunos casos, los síntomas de la despersonalización ocurren de forma puntual y sólo duran unos minutos, en otros casos, sin embargo, estos síntomas y sensaciones pueden llegar a durar todo el día.

En general, las personas que han sufrido episodios de ansiedad son las más propensas a padecer episodios de despersonalización, y sienten que tienen que lidiar con la angustiosa sensación de ser observadores ajenos de su propia vida. Y es que, según los expertos, cuando vivimos una realidad complicada, nuestra mente tiende a separarse de las propias emociones como un mero mecanismo de supervivencia, una coraza frente al sufrimiento.

Un punto de salida

Si crees que alguna vez has sido víctima de este trastorno, debes saber que puedes poner en práctica determinadas pautas que pueden suponer un punto de salida al trastorno de la despersonalización. Por descontado, siempre que creamos necesitarlo, podemos acudir a una terapia para que nos proporcionen las herramientas que necesitamos para salir de un bache como este.

En primer lugar, lo que debes hacer es concentrar todos tus pensamientos en la realidad, y no debes olvidar que se trata de una sensación pasajera que, normalmente, desaparece al poco tiempo.

Concentrarse en el entorno que tenemos alrededor es otro de los puntos de salida de este trastorno. Por ejemplo, puede ayudarte el centrar tu atención en objetos cercanos, escuchar tu canción favorita o elaborar una lista de cosas que puedes ver a tu alrededor.

Y si sufres un episodio de despersonalización cuando estás acompañado de otras personas, debes interactuar con ellas para superar cuanto antes este trastorno pasajero. Hablar con gente de tu alrededor, o abrir tus sentimientos a las personas que te quieren, puede ayudarte a superar cuanto antes este incómodo problema.

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Carolina Ferreiro

Carolina Ferreiro

Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid. Mi vocación es contar noticias y transmitir información útil y relevante para los demás. Escribo noticias relacionadas en medios de referencia relacionados con el empleo, cursos, orientación académica, y actualidad educativa. En el día a día disfruto con todos los temas que están relacionados con la maternidad (feliz mamá de dos hijos), la infancia y la familia. Asimismo, me interesan mucho todos los asuntos que atañen a la nuestra psicología, salud y nuestra alimentación.

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