Efectos psicológicos del desprecio

Las consecuencias psicológicas del desprecio

Dicen que tenemos que querernos a nosotros mismos, que valorarnos y aprender a disfrutar de nuestra compañía. Y a pesar de que estas afirmaciones no pueden ser más ciertas, nadie está libre de sentir esa punzada que provoca el que nos desprecien. Ya puede ser un amigo, un familiar, una pareja o un compañero de trabajo, da igual, el desprecio trae consigo unas consecuencias psicológicas que son devastadoras, que nos hacen sufrir los peores sentimientos y un estado de ánimo nuestro cerebro.

Por eso, es tan importante trabajar el amor propio, que nos valoremos a nosotros mismos, porque en la medida que lo consigamos, más armas tendremos para luchar contra las consecuencias del desprecio y del rechazo para sobreponernos ante lo que nos duele.

Qué daños tiene el desprecio en nuestra autoestima y sentimientos

Todos pasamos por eso alguna vez en la vida, a todos nos rechazan y nos sentimos despreciados en algún campo concreto. Y es que, además de no ser perfectos, también somos muy diferentes los unos de los otros, por eso siempre habrá quien rechace a otra persona. Es algo de lo que no nos podemos librar. Sin embargo, lo que sí que podemos hacer es conocer qué efectos tiene el desprecio en nuestra autoestima tendrá y cómo superarlos de la mejor manera posible.

1. El desprecio puede producir un efecto similar al dolor físico

Si has vivido una situación de desprecio, seguro que no te asombra esta afirmación, y es que, cuando nos desprecian podemos llegar a sentir una punzada en nuestro corazón. Podrás encontrar descripciones de este dolor emocional y dolor físico de mil maneras diferentes, pero lo cierto es que se nota cómo te atraviesan algo por dentro.

En estos casos nuestra mente es capaz de generar dolor, porque hay cosas que no sabemos cómo explicar y cosas con las que necesitamos ayuda para sobreponernos. Por eso, en estos momentos si nos preguntamos cómo podemos superar el desprecio de los demás no vemos la luz. Pero si hay algo que podemos reflexionar en todo esto es que somos conscientes más que nunca de lo que nos duele, o directamente de cómo es esa persona que hay a nuestro alrededor. Puede que sea una persona tóxica, que permanezca junto a nosotros por interés pero si algo nos está causando, es daño.

2. Un dolor adaptativo

Ya hemos visto que, al despreciarnos, podemos caer en un dolor desgarrador e intenso, pero lo que no sabemos es que, precisamente este dolor puede ayudarnos a vivir por más años. Todos sabemos que somos seres sociales, que necesitamos a los otros para convivir, y que junto a un grupo de personas tenemos más posibilidades de sobrevivir que completamente solos. Pues bien, si al sentir desprecio sentimos dolor, esto puede acercarnos más a las personas, evitar la soledad y ser excluidos, y tener así más posibilidades de tener una larga vida.

Y es que, a pesar de que hoy en día las tribus y los poblados no forman parte de nuestra cultura, sigue siendo esencial la colaboración con el resto de personas para poder subsistir. Podemos verlo claramente en la sociedad, en la que todos compartimos nuestras habilidades y trabajos para seguir avanzando. Por eso, el sufrir este dolor evitará que nos aislemos, subrayando la importancia de la acción social en nuestra vida.

3. Un golpe en nuestra autoestima

Lo que está claro es que, por muy adaptativo que sea, o por mucho que entendamos cómo se sufre cuando te desprecian, hay una consecuencia de la que nadie se libra, y esta tiene que ver con un toque a nuestra autoestima, ese pilar que nos ayuda a funcionar, a querernos y a valorarnos, pues se ve totalmente perjudicado cuando sufrimos el azote del desprecio.

Es habitual que, cuando estamos ante una situación de desprecio, tendamos a culparnos a nosotros mismos. Nos metemos en una rueda en la que se instaura el sentimiento de culpabilidad y pensamos que todo lo que nos pasa nos lo merecemos y la imagen que tenemos de nosotros mismos desciende considerablemente. Es aquí, cuando entramos en una etapa de machaque, que hace que la recuperación del desprecio sea mucho más complicada.

Por eso, cuando nos sentimos despreciados, podemos entrar en una etapa de bloqueo que nos llega a impedir hasta pensar con claridad. Lo bueno es darse cuenta de lo que nos pasa, darse un tiempo prudencial y prepararse para coger fuerzas y salir nuevamente al mundo.

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