Entrenar la fuerza de voluntad

Qué es y cómo aumentar tu fuerza de voluntad

¿Cuántos propósitos te has hecho que no has cumplido? No hace falta dar un repaso largo, basta con fijarnos en nuestro último año. Ese gimnasio al que prometemos ir pero nunca vamos, aunque pagamos. La dieta que nos saltamos, las copas de más, o esa relación que no puedes dejar a pesar de que te hace sufrir. La clave de todo tiene un nombre: falta de fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad es esa motivación que hace que controlemos nuestros actos para conseguir lo que queremos. Se trata de un valor muy valioso, lo malo es que va y viene y solo algunos pocos la mantienen siempre. Y es que, tener fuerza de voluntad, no es ninguna tontería.

Vivimos en una cultura de la inmediatez, donde queremos todo y lo queremos ya. Y no es de extrañar, ya que damos dulces a los niños para que no lloren y concedemos caprichos a los adolescentes para hacerles felices. Lo hacemos con la mejor de las intenciones, pero a la larga, les estamos haciendo un flaco favor, les estamos privando del valor de la fuerza de voluntad.

4 consejos infalibles para entrenar tu fuerza de voluntad

La buena noticia es que la fuerza de voluntad se entrena. Y es que, precisamente son las ganas de aumentar la fuerza de voluntad lo que hace que consigamos aquello que nos propongamos. Es decir, que cuantas más ganas tenemos de ser más disciplinados, más tendremos control sobre nosotros mismos.

Poco a poco


Uno de los consejos más efectivos a la hora de fortalecer tu fuerza de voluntad es ir poco a poco. No te pongas muchos objetivos a la vez, porque seguramente desistirás. Así que, si quieres perder peso y aprobar unas oposiciones, para aumentar la fuerza de voluntad lo mejor es que empieces por una de esas cosas. Los objetivos de uno en uno irán mejor. Por otra parte, tampoco será bueno que seamos demasiado exigentes. Por ejemplo, si te has  propuesto ir tres veces al gimnasio y esta semana solo has ido una, no te des por vencido y pienses que has fallado, vuelves a empezar y ya está.

Controla tu alimentación

La fuerza de voluntad está relacionada con el autocontrol. No se trata de hacer dieta si no quieres, pero está comprobado que llevar una alimentación saludable es favorable para la fuerza de voluntad. El caso es que, cuando no tenemos glucosa perdemos el autocontrol, lo que hace que sea mejor no saltarse comidas y estar bien alimentado para conseguir nuestros objetivos.

Cambia hábitos

Existen algunos estudios que indican que cambiando algunos hábitos e introduciendo actividades nuevas en nuestra vida que nos cuesten algo de esfuerzo. Por ejemplo, si eres diestro, cepillarte los dientes con la mano izquierda puede hacer que tu fuerza de voluntad se vea mejorada. Se trata de obligarnos a hacer pequeñas acciones que nos cuesten un poco más. De esta forma, podemos quitar el piloto automático de nuestra vida y centrarnos en las cosas que hacemos. Son pequeños hábitos para tu día a día, que pueden tener consecuencias magníficas para la fuerza de voluntad.

Permanece atento a tus objetivos

Uno de los principales problemas que tenemos para lograr nuestros objetivos es que no están definidos de forma clara. Así que, para conseguir aquello que queremos y no cesar en el intento, deberemos definir bien nuestros objetivos, para que no se pierdan de vista. Por otra parte, es importante que tengas tus metas siempre en la cabeza. Establecer registros te ayudará, ya que ir apuntando tus marcas puede darte la motivación que es tan necesaria para la fuerza de voluntad.

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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