Descubrir el sentido de la vida

Encuentra el sentido de tu vida con estos consejos

Buscar el sentido de la propia existencia es uno de los pensamientos y sentimientos más profundos que puede experimentar cualquier persona. ¿Qué hago en este mundo? ¿Para qué sirve mi esfuerzo de cada día? ¿Vale la pena?... son cuestiones, que todos nos hemos preguntado alguna vez, cuya respuesta siempre radica en el propio interior. Si estás en esta tesitura, necesitas reflexionar para encontrar el sentido tu vida, debes saber que poner en marcha una serie de medidas y actitudes te ayudarán a seguir el camino de tu desarrollo personal y a resolver estas preguntas vitales.

En algún momento todos nos plantearnos el sentido de la vida y esto es algo intrínseco a la condición del ser humano. No hay nada de malo en hacer un ejercicio de introspección que llegue a cuestionar el sentido de la propia existencia. El problema surge cuando no hay respuestas o las que encontramos no terminan de llenarnos. La vida de cada uno siempre tiene sentido, solo hay que saber verlo, asumirlo, para poder disfrutar del momento, del aquí y del ahora, de cada pequeño momento que da forma a la existencia.

¿Qué puede ayudarme a encontrar sentido a mi vida?

No todos hemos nacido para realizar un gran descubrimiento científico o para desarrollar una obra artística que pase a la posteridad pero eso no quiere decir que nuestra vida carezca de sentido. Si tienes esa extraña sensación de vacío e incertidumbre que desemboca en no ver sentido a tu presente y futuro, no te preocupes. Descubre los consejos con los que podrás encontrar el sentido de tu vida y retomar las riendas de tu camino.

Reflexión interior

La clave para encontrar el sentido de la vida pasa por una reflexión. Es decir, analizar los propios sentimientos y la situación que los provoca es una buena manera de empezar a encontrar respuestas o de asumir que simplemente no hay respuestas tan claras y definitivas como te gustaría. En definitiva, esto también nos ayudará a sanar nuestra alma, a liberarnos del dolor, de aquello que nos duele.

¿Te animas a hacer un ejercicio práctico?... Como en la película “qué bello es vivir”, imagina cómo sería tu mundo cercano si tú no estuvieses. Tu pareja, tus hijos, tu trabajo, tus amigos, la asociación a la que perteneces, los animales a los que cuidas… tómate tu tiempo y comprobarás que son muchas las pequeñas situaciones cotidianas en las que resultas imprescindible, así que no dudes de ello.

Recuperación de los objetivos propios


Por distintas circunstancias, podemos llegar a olvidar o a dejar en segundo plano, nuestras metas vitales y es importante recuperarlas para continuar avanzando en el propio desarrollo personal. Tal vez no encuentras sentido a tu vida porque te has propuesto objetivos inalcanzables ¿por qué no pruebas con pequeños logros cotidianos?... realizar un buen trabajo o ayudar a quien quieres a avanzar en su día a día.

Vivir el presente

Dar a los gestos cotidianos el valor que realmente tienen puede hacer que encuentres el sentido de tu vida en las cosas pequeñas. Ya sabemos, que los la felicidad se encuentra en las pequeñas cosas, y plantearse “el mañana” es normal pero, a veces, la preocupación por el futuro nos impide ver que el sentido de nuestra vida está en el aquí y ahora, en aprovechar nuestro presente siendo felices y procurando felicidad a los demás.

¿Qué hacer si no encuentro sentido a mi vida?

Cómo hemos dicho es una cuestión profunda a la que debes dar respuesta para alcanzar la paz y el equilibrio personal. Las distintas técnicas que llevan a la meditación son una magnífica forma de profundizar en las respuestas que buscas, pero también  puedes poner en marcha algunas medidas prácticas para encontrar sentido a tu vida y al día a día.

  • Eres irremplazable. Piénsalo cada vez que participes en algo o pongas en marcha cualquier iniciativa. Nadie puede hacer lo que estás haciendo en un momento determinado exactamente igual que tú. Eres única. Solo por eso, ya tu existencia tiene sentido.
  • Huye de lo negativo o de todo aquello que no te aporte nada bueno. A veces, circunstancias externas son las que causan esa pérdida de objetivos propios y crean un vacío existencial que puede derivar en problemas emocionales. Los ambientes tóxicos, repletos de críticas sin sentido y “cotilleos”, las situaciones estresantes en el trabajo o en las relaciones personales, las exigencias sociales: éxito, buena posición económica, aspecto físico impecable… todas estas tensiones pueden acabar haciéndonos creer que realmente la vida no tiene sentido.

Al final, lo importante es mirar lo que nos rodea. Tus amigos, tu familia, la gente que te quiere, la oportunidad de disfrutar de la naturaleza… hay muchas cosas que dan sentido a tu vida, más de las que realmente imaginas aunque no lo puedas ver, así que no decaigas, porque puedes.

Mariola Báez

Periodista, redactora especializada en temas de salud, psicología, nutrición, belleza y fitness, con más de 10 años de experiencia escribiendo sobre estos y otros temas.

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