Porqué las personas se autoengañan

Autoengaño: las acciones con las que te mientes a tu mismo

Existen muchas cosas sorprendentes en la vida, y las personas practicamos diferentes artes apenas sin darnos cuenta y las más complejas son aquellas que tienen que ver con el desarrollo personal. Una de estas cosas se realiza de forma inconsciente, y se trata de el autoengaño, o la capacidad que tenemos las personas de mentirnos a nosotras mismas. Resulta curioso pensar que una persona pueda mentirse a ella misma, como si pudiéramos ser dos personas a la vez. La verdad es que, por muy increíbles que parezca, el autoengaño está a la orden del día, y nadie está a salvo del mismo.

El autoengaño juega un papel esencial en la vida de una persona, y es que, tanto de forma negativa o positiva, las personas tendemos a mentirnos a nosotros mismos, ocultando la información verdadera y excluyéndola de la conciencia. Y cuando producimos este nivel de autoengaño al terreno de las emociones y de los sentimientos, el resultado es devastador.

Es importante distinguir el autoengaño de la mentira. La diferencia principal se basa en que, cuando una persona se autoengaña no está mintiendo, sino que cree realmente lo que dice. Al contrario, cuando una persona miente, se trata de un acto consciente y deliberado. Actitudes como esta lo que hacen es acabar con nuestra felicidad. Por eso, es importante poner en marcha algunas estrategias para evitar autoengañarnos y rectificar este tipo de conductas. Porque sino nos presionamos demasiado, y de ahí a sufrir algunas enfermedades como la depresión, el estrés o la ansiedad solo hay un paso.

¿Por qué nos autoengañamos?

Para hablar de las causas del autoengaño, tenemos que hablar de diferentes tipos de autoengaño, cada uno se crea y se dirige hacia un objetivo. Y es que, aunque sea de forma inconsciente, todo lo que hacemos se hace por algo y para algo.

Autoengaño funcional

El autoengaño funcional es un tipo de autoengaño lo achacamos a las situaciones en las que nos mentimos para convencernos de que hemos tomado una decisión correcta. Se utiliza por ejemplo, cuando queremos algo y no lo conseguimos, nos consolamos pensándolo que ya no lo queremos, cuando en realidad no estamos engañando para evitar la frustración. Y para taparla esto produce en nosotros una irritabilidad considerable. Se trata de un método que resulta adaptativo en el momento, porque nos alivia de la rabia creada al no obtener lo que anhelamos. Sin embargo, si se abusa de este tipo de autoengaño, puede resultar contraproducente. Y es que, si te convences a menudo de que no quieres las cosas que deseas, en lugar de desarrollar las habilidades para conseguirlas, nos quedamos parados sin hacer nada.

Autoengaño consolatorio

Cuando hablamos del autoengaño, hablamos del autoengaño por excelencia. El autoengaño consolatorio este que utiliza cuando una persona se miente a sí misma para quitarse la responsabilidad de una acción que le corresponde a ella y así, compadecerse de sí misma. Esto es todo lo contrario a la seguridad en uno mismo y se da mucho por ejemplo en las personas envidiosas, que en lugar de admitir que tienen un problema con los celos, se excusan afirmando que son así porque su pareja les da motivos. Además, se trata de un autoengaño que se exterioriza, para encontrar consuelo en otras personas.

Es una forma de proteger nuestra autoestima, pensando que nada de lo que pasa es culpa nuestra, sino que siempre hacemos todo bien. Aunque puede ser positivo, ya que no es bueno machacarse con el sentimiento de culpa, la mayor parte de los casos es perjudicial, pues no nos hacemos responsables de nuestros actos.

Cuando mentimos a los demás para convencernos a nosotros

¿Alguna vez has oído que alguien es tan mentirosa que se cree sus propias mentiras? Bien, pues en esta afirmación se basa este tipo de autoengaño. La persona miente o distorsiona la realidad al contarla, de modo que en un principio es consciente, pero finalmente termina creyéndose su propia mentira.

Se trata de un sistema en el que la persona se olvida que ha creado una falsa realidad, incluso aunque en principio lo haga conscientemente. Cuando esto pasa, nuestro cerebro se adapta a esta mentira y se vive de forma real.

Aunque pueda parecer curioso, nadie estamos libres de autoengañarnos, por eso, tenemos que reflexionar a menudo sobre nosotros mismos, para no dejarnos engañar por nuestro subconsciente.

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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