Pautas para ponerse límites

La importancia de ponerse límites para hacerse respetar

Uno de los problemas más habituales en los que prácticamente todos nosotros podemos caer es en que no sabemos ponernos límites en las relaciones con otras personas, sin caer en la cuenta de lo importante que es marcarse una línea que no se puede franquear. Se trata de algo que, incluso puede confundirse con amabilidad o servicialidad, pero lo cierto es que, si no nos marcamos ciertos límites con otras personas, sentiremos ciertos problemas emocionales que puede provocar que nos sintamos sensibles, dolidos e incluso vulnerables.

La verdad es que aprender a ponerse límites es uno de los trabajos más importantes en lo que respecta a nuestro desarrollo personal, puesto que establecerlos nos ayudará en cierto modo a controlar y gestionar nuestras emociones, de modo que podamos gozar de una buena salud emocional y tengamos unas relaciones más sanas con los demás y con nosotros mismos.

¿Por qué debemos establecernos límites?

Poner límites no es algo fácil, por eso, muchas veces nos olvidamos de ello. Pensamos en ceder, porque es lo más sencillo, sin embargo, no tenemos en cuenta las consecuencias de no poner límites en nuestras relaciones, especialmente sobre nuestra autoestima, porque puede que con el tiempo, estas situaciones nos vayan minando. Para verlo más fácil, piensa en las paredes de tu casa. Se trata de límites que establecen tu propiedad, que hacen de límite para que nadie pueda entrar o salir cuando quiera. Si no pones límites en tu vida personal o laboral, las personas pueden aprovecharse de esa situación, incluso aunque no sea intencionadamente.

Muchas veces tenemos miedo a expresar cómo queremos ser tratados, tenemos miedo a descubrirnos, a que nos hagan daño. Sin embargo, si no comunicamos lo que queremos y lo que no, si no aprendemos a decir no, a decir hasta aquí, pronto esa línea se puede traspasar.

¿A qué debemos ponerle límites?


Antes hemos hablado de que poner límites no es anda fácil, sin embargo, también debemos recalcar la importancia de que a veces ni si quiera sabemos a qué poner límites. No es fácil establecer hasta donde pueden llegar ciertas personas con nosotros, ya que, si ponemos demasiados límites podremos parecer impenetrables o inaccesibles, y eso tampoco tiene por qué ser positivo.

Para saber a qué debemos ponerle límites, es importante que nos tengamos muy en cuenta a nosotros mismos. Saber decir que no a las cosas que no queremos, respetar nuestra integridad, nuestros valores y nuestras ideas y no traicionarlos por no saber decir que no. En definitiva, para saber a qué situaciones de nuestra vida tenemos que poner límites, lo esencial es que nos conozcamos a nosotros mismos, de modo que sepamos por donde ir y por donde no.

¿Cómo podemos ponerle límites a las cosas?

Y aquí llega la pregunta del millón. Ahora que sabemos la teoría tenemos que trabajar en lo más complicado, la práctica, ¿qué podemos hacer para establecer límites en nuestra vida tanto personal como laboral? Si vamos a poner límites hemos de saber que este proceso nos va a costar y que no va a producirse tan rápidamente, pero sí hemos dado el paso más importante. Sin embargo, verás que cuando lo consigas te sientes realmente bien.

El primer paso es identificar las situaciones en las que nos sentimos vulnerables y no sabemos poner un límite o decir no. ¿Sabrías decir cuál es una de ellas? Es posible que sintamos miedo a la hora de plantarnos hacia una situación en concreto, para lo que nos vendrá bien imaginarnos las consecuencias negativas que puedan surgir de esa situación, y cómo solucionarlas. Además, también estará bien que pensemos en las consecuencias positivas, de modo que nos planteemos los hipotéticos futuros y lo tengamos todo mucho más claro.

Es importante que antes de poner cualquier límite, identifiques la situación en tu mente. Imagina como lo dirás y con quien hablarás para que esa situación que no te gusta no vuelva a repetirse. No importa si es en el ámbito familiar, privado o laboral, es importante que hagamos saber a los demás, lo que nos gusta y lo que no, de modo que aprendamos a definirnos y a que los demás lo vean.

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Mamen Palanca

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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