Solucionar los problemas emocionales

4 problemas emocionales que a todos nos pueden desbordar

Los problemas emocionales están a la orden del día, y es que, las emociones forman parte de nuestra vida, de nuestro día a día, y de todo lo que está a nuestro alrededor. Existen emociones positivas como la alegría y otras emociones negativas como el miedo o la tristeza. A pesar de que todas son útiles, existen ocasiones en las que estas emociones negativas nos desbordan, y es entonces, cuando los problemas emocionales salen a la luz.

Otro de los casos más habituales que suelen ocasionar este desbordamiento de los problemas emocionales es la baja tolerancia que tenemos hacia las emociones negativas. Si bien es cierto que a nadie le gusta sentir miedo o ira, también es cierto que estas emociones nos protegen de ciertas circunstancias, por lo tanto, no debemos huir de ellas, sino aceptarlas y aprender a gestionar las emociones es lo que nos ayuda a convivir sin reprimirnos.

¿Cuáles son los problemas emocionales habituales?

Los problemas emocionales pueden ser conscientes o inconscientes, pero lo que está claro es que muchos de ellos tienen sus raíces en la infancia, por eso es tan importante educar en emociones a los niños, para que este mencionado proceso de gestión no sea tan complicado. Es importante que los identifiquemos y los afrontemos para salir adelante. Una vez los tengamos controlados, podremos funcionar de una forma más plena, con una vida más feliz. Una buena forma de empezar es siendo conscientes de qué nos pasa y cómo solucionarlo. Para ello, será mejor que conozcas los problemas emocionales más frecuentes, de modo que puedas dar el primer paso para abordar tu situación.

1. Conflicto de emociones

¿Alguna vez has sentido un nudo en el estómago que te impide funcionar con normalidad? Es como si se hubiera formado un lío en el interior que no deja pasar bien todo lo que sentimos. No podemos verlo, solo sabemos que está ahí porque nos aprieta en nuestro interior.


Muchas veces tenemos emociones encontradas. Pensamos que las cosas tienen que ser blancas o negras y no prestamos atención al gris, por eso, pensamos que no podemos estar tristes y contentos a la vez, cuando en verdad, podemos mezclar más de una emoción. Al tener sentimientos encontrados entramos en un bucle que puede desbordarnos. Lejos de los pensamientos particulares que acompañan este proceso, los conflictos emocionales se pueden superar, no hay situación que no se pueda revertir.

2. El enganche emocional

Quizás si lees el título de este problema creas que nos referimos al engancharse a una persona. En este caso, el enganche o dependencia emocional se produce a una emoción concreto, y es que, hay muchas personas que padecen este tipo de problema emocional. Por ejemplo, sentir tristeza es algo de lo más habitual. ¿Quién no siente esta emoción cuando muere un ser querido? Estar tristes es de lo más habitual, pero quedarnos enganchados en esta emoción, será lo que origine la depresión, y esto sí que es un problema y un estado que no nos sirve nada más que para hacernos daño. Nos cuesta soltar algunas emociones, y esto origina que nos desbordemos.

3. El descontrol emocional

Saber qué nos pasa es de vital importancia, y prueba de ello lo vemos en el descontrol emocional. Se trata de un ataque que siente una persona cuando una serie de situaciones le crean tal caos que no sabe cómo actuar. Lo peor de todo es que se actúa, se toman decisiones y el enredo se va haciendo cada vez más y más grande. Es fundamental que no dejemos que nuestras emociones actúen por nosotros, que tomemos el control y que dirijamos nuestra vida, pensado antes de actuar.

4. La negación emocional

Nadie quiere estar mal, pero a veces es un proceso por el que tenemos que pasar. Muchas personas si intentan auto-convencer de que son fuertes, bien porque no quieren estar mal, bien porque piensan que no se lo pueden permitir. Lo cierto es que nadie es tan fuerte y todos caemos de vez en cuando, por eso, será mejor que validemos nuestras emociones, porque si no, puede ser peor.

Cuando negamos una emoción, puede que consigamos no sentirla, pero no la eliminamos, sino que la estamos desviando hacia nuestro cuerpo. Es entonces cuando aparecen ciertos dolores que vienen causados por el estrés o la ansiedad. Hacer frente a nuestras emociones también es ganar en salud.

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