Cómo funciona la memoria emocional

¿Existe la memoria emocional? 3 curiosidades que lo demuestran

¿Nunca te ha pasado que escuchas una canción y te transportas a ese momento en el que tu primer novio te besó?, ¿o cuando pruebas una comida exótica y recuerdas aquel viaje que hiciste? Son claros ejemplos de la memoria emocional, y es que, además de los recuerdos autobiográficos, también almacenamos emociones, que aparecen y desaparecen en forma de recuerdos.

La memoria emocional es una capacidad que tenemos los humanos muy concreta. Consiste en desarrollar recuerdos que se basan en el impacto emocional que hemos experimentado en el momento de la codificación del recuerdo. Y en esto precisamente, consiste la teoría de que los recuerdos con carga emocional se codifican de forma significativamente diferente que los neutros. También hay que destacar que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones, de tal modo que todo lo que pensamos y nuestro modo de actuar influye de manera directa en nuestra memoria, y, por tanto en nuestros recuerdos.

Qué es y cómo entender la memoria emocional

A continuación vamos a comprobar cómo es la memoria emocional en realidad y como se forja en nuestro interior. Para ello, como premisa, es importante comprender la relación entre mente y cerebro, porque al estar hablando en este momento de nuestros recuerdos estamos hablando previamente de cómo cada tipo de emoción nos ha hecho vivir cada tipo de acción, de reacción. En las siguientes líneas de este artículo de Refugio del Alma comprobaremos lo que de verdad influye en esta memoria emocional, ¡toma nota!

1. La influencia bidireccional entre emoción y memoria

Cuando hablamos de la carga emocional que tiene la memoria, de lo mucho que influye lo que sentimos en un momento para luego recordarlo, no se trata de un proceso unilateral, sino que además, la memoria se ve influida por las emociones para forjar los recuerdos. Es cierto que la emoción afecta en la memoria, que olemos una colonia y pensamos en una persona. En este caso, es una emoción la que nos traslada a un recuerdo, quizás bueno o quizás malo. Lo hace sin querer y sin avisar, por el simple hecho de provocar la misma emoción.


La verdad es que también sucede al contrario. La memoria también puede afectar a la emoción, y es que, cuando recuperamos información somos capaces de sentir las mismas emociones. Por ejemplo, si nos acordamos de un suceso que hemos vivido, como una ruptura, aunque hayan pasado muchos años, podemos sentir el mismo dolor y los mismos sentimientos que en ese momento vivimos. En este punto, tenemos que hacer referencia al concepto de inteligencia emocional en nuestra capacidad para resolver los problemas, forjar nuestra experiencia y por tanto nuestros recuerdos.

2. El caso de Claparède

Édouard Claparède, es un especialista en el campo de la psicología que describe un caso que puede servirnos de ejemplo para probar el gran poder de la memoria emocional. Se trata de un caso curioso pero muy ilustrativo que aclara muchas dudas sobre este tema. Claparède nos cuenta el caso de una mujer que trató, que había perdido la capacidad de formar nuevas memorias personales.

Esta mujer cada día acudía a la consulta del profesional sin recordar quien era este. La paciente había sufrido una lesión en el cerebro, por lo que todos los acontecimientos que vivía a partir de entonces, los olvidaba al poco rato. Por eso, el terapeuta tenía que presentarse de nuevo a la mujer cada vez. Un día, a Claparède se le ocurrió esconder un alfiler en su mano, de modo que cuando saludaba a la paciente, está recibía un pinchazo al estrecharle la mano. En la siguiente sesión pasó algo curioso, si bien la paciente seguía sin recordar quien era Claparède, se mostró reacia a darle la mano. Esto demuestra que, a pesar de haber perdido la memoria episódica, dentro de la memoria a largo plazo, su memoria emocional permanecía intacta. Ella no recordaba quien era el terapeuta, pero sí que recordaba el pinchazo en su mano.

3. La respuesta emocional del miedo

Uno de los mejores ejemplos para confirmar la memoria emocional la encontramos en el miedo. Las fobias por ejemplo, son una forma de entender cómo influye la memoria en nuestras emociones, como el miedo que vivimos en una situación concreta, puede hacer que se repita en otra situación, solo que con un solo estímulo se repita.

Uno de los casos más famosos de la investigación de este supuesto es el del pequeño Albert. Un bebé, al que le juntaban dos estímulos, una rata y ruido intenso. De este modo, se podía observar la forma en la que se forman las fobias en base a la memoria emocional.

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Mamen Palanca

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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