Cómo convertir una emoción negativa en positiva

Las emociones forman parte de nuestra existencia. Todos tenemos emociones negativas y positivas, y ambas son necesarias para nuestra superviviencia. Eso sí, las emociones positivas son mucho más deseables y, sentirlas, nos hace estar felices y contentos, al contrario de lo que sentimos cuando experimentamos emociones negativas.

Antes de saber cómo cambiar una emoción negativa en otra positiva, deberemos saber a qué nos referimos. Las emociones positivas, como la alegría hacen que nos sintamos bien, sin embargo, la tristeza o el miedo nos provocan un malestar y, aunque son necesarias, este malestar es precisamente el responsable de que las llamemos emociones negativas.

Y aunque las emociones negativas aseguran la supervivencia de nuestra especie, dejarnos llevar por ellas puede dar lugar a un desequilibrio mental que no hace otra cosa que perjudicarnos. Es necesario saber cómo gestionarlas para no caer en esta espiral de sufrimiento.

Para reconducir nuestras emociones, es fundamental que sigamos una serie de pasos que nos ayudarán a crear nuestra propia suerte y a dar un paso más hacia nuestra realización personal y nuestra felicidad.

Reconocer la emoción

Dejarse llevar por una emoción negativa es muchas veces fruto del desconocimiento. Cuando el malestar nos inunda, a menudo nos dejamos llevar y nos cegamos por el sufrimiento. Pero si queremos avanzar en nuestro bienestar, un primer paso es saber qué sentimos.

Te recomendamos que pongas nombre a lo que sientes. Pararnos a pensar en lo que estamos haciendo y qué nos está sucediendo parece algo clave, pero casi nunca lo hacemos.

Además, suele ser habitual que, desde pequeños, se nos haya enseñado a esconder lo que sentimos. Falsas creencias como que estar triste es de débiles nos lleva a esconder tanto nuestras emociones que ni siquiera nosotros mismos las reconocemos.

Por todas estas razones es importante pararse a ver cómo nos sentimos, ponerle nombre a nuestra emoción y, saber que es solo una emoción, que no somos así. Solo sabiendo qué nos pasa podremos encontrar la forma de cambiarlo.

Tener paciencia

Convertir una emoción negativa en una positiva es un paso importante. No es cuestión de un día ni de unas horas. Requiere su tiempo y, saberlo, nos ayudará a no morirnos de desesperación.

En nuestra vida tenemos circunstancias que debemos resolver de forma inmediata. Las prisas forman parte de nuestra sociedad, y querer encontrarnos bien enseguida puede llevarnos a un camino erróneo en nuestra recuperación.

Es importante que hagamos vida normal y nos tomemos nuestro tiempo para recuperarnos. Esto no quiere decir que evitemos la solución, sino que la retrasemos hasta que estemos convencidos de cómo actuar.

No es conveniente obsesionarse con lo mal que nos sentimos, sino orientar nuestros esfuerzos hacia solucionar el problema, en lugar de castigarnos por lo que estamos pasando.

Empezar por los pensamientos

La frase de somos lo que pensamos no es arbitraria, sino que nuestros pensamientos pueden jugarnos malas pasadas. La negatividad o el pesimismo están a la orden del día, y muchas personas piensan que pensando lo peor nos salvaremos de sentirnos mal cuando pase.

La verdad es que la negatividad solo atrae negatividad, y tener pensamientos recurrentes de origen negativo nos llevará a un profundo malestar. Pero cambiar pensamientos puede resultar complicado, por eso, es preciso poner solución cuanto antes para allanar el camino hacia el bienestar.

Los mantras o la meditación pueden alejarnos de las rumiaciones que nos provocan malestar. Probar con estos medios puede ser muy útil, sin embargo, si esto no cambia podemos pedir ayuda a un psicólogo para poder conseguir una mayor felicidad.

La verdad es que cada uno se forma en su cabeza su realidad, y existen diferentes formas de tomarnos las cosas. Trabajar en nuestros pensamientos nos ayudará a cambiar las emociones negativas en otras positivas.

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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