Liberarse de las emociones aflictivas

¿Qué son las emociones aflictivas?

A nadie le gusta sentir celos, rencor o rabia, y sin embargo, todos experimentamos estas sensaciones. Son lo que se llama las emociones aflictivas, y lejos de resultar agradables, se trata de emociones que nos producen un gran malestar y que no podemos evitar sentir.

De este modo, obsesionarse con estas emociones, con cómo nos sentimos o cómo ignorarlas, solo hará que ellas tengan más poder y puedan crecer más. Como si de una enredadera se tratase, nuestra atención por que se marchen solo será el agua que la riegue y que nos termine de atrapar por completo. Por eso, para mediar con estas emociones aflictivas, será mejor que les dejemos paso, que validemos dichas emociones y entendamos el motivo por el que se reproducen constantemente en nuestro interior, ya que así daremos con una solución.

Lo que producen en nosotros las emociones aflictivas

En nuestra vida tendemos a rechazar todo aquello que nos cause cierto dolor, y sin embargo, no nos damos cuenta que ese dolor también forma parte de nuestra vida. Una buena solución para estos casos es acudir a los profesionales o incluso a libros de autoestima o de autoayuda para tratar esas emociones negativas o complejas de interpretar. Y es que en muchos casos desde bien pequeñitos no se nos ha inculcado lo importante que es cada emoción por lo que recibir una ayuda complementaria, nos puede solucionar muchos problemas.

Debemos ser conscientes de que en la vida, sentiremos cosas buenas y malas, pero no porque nos causen malestar debemos ignorarlas, sino que lo mejor será aprovechar para saber qué es lo que nos están diciendo y aprender de ellas. Todas las emociones son adaptativas, por eso, sentir alguna vez envidia o ira no tiene por qué resultar patológico, sino que es lo de más humano. Así, aceptar tus emociones y gestionarlas correctamente te hará crecer como persona y disponer de más armas para vivir una vida más feliz y más plena.

Cómo gestionar una emoción aflictiva

Llegados a este punto, ya sabemos que lo importante no es que no sintamos celos o preocupación, sino que sepamos gestionar esas emociones que aparecen y nos causan malestar. Porque tienen que existir por igual, tanto como otras que sean positivas o agradables. A veces, el dolor es necesario para poder crecer como personas, así que debemos encontrar el punto para aceptar nuestras emociones por aflictivas que sean, pero sin dejarnos llevar y que se instalen para siempre.

En primer lugar, debemos entender que estas emociones aflictivas nos están diciendo algo de nuestras vidas que no marcha bien, por eso, ignorarlas no será una opción, ya que si no solucionamos el problema principal, volverán a aparecer. La única solución es aprovecharás para salir más fuerte.

De modo que identificar las emociones aflictivas será lo primero que nos ayude a superarlas. Normalmente podemos hacerlo ya que siempre tenemos una pista en el mundo físico, es decir, nos duele la barriga, la cabeza o nos tiembla un ojo. Pueden parecer hostiles, pero en realidad solo quieren avisarnos de algo que debemos cambiar. No debemos echarlas sin más, sino que tratar con dichas emociones aflictivas ver qué nos quieren decir será la mejor opción. No tengas prisa, acepta que este período de tu vida te toca lidiar con esto, y cuanto más las aceptes, más rápido se irán. Eso sí, puede que no consigas hacerlo tú solo, será mejor que expreses con alguien de confianza lo que te está pasando, incluso con un profesional. Cualquier forma de expresión te ayudará a saber qué hace esa emoción en tu vida, y así, poder tratarla debidamente.

Mientras tanto, para rebajar el malestar puedes hacer alguna actividad que libere el estrés, como practicar deporte. En cualquier caso, lo más importante es que aprendas a convivir con dicha emoción para poder sacar todo el provecho a la situación.

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