Cómo entrenar tus emociones

La importancia de la fortaleza emocional en tu día a día

Todos conocemos a personas a las que la suerte no les ha acompañado y sin embargo siguen en pie y sonriendo. Nuestra existencia está llena de contratiempos, de altibajos y caídas que debemos superar para crecer como personas, y esta capacidad para vencer las adversidades es lo que se conoce como fortaleza emocional, lo que nos permite enfrentarnos a los cambios y tomar acción.

Puede que pienses que hay personas más fuertes que otras, que hay quien es capaz de superar ciertas cosas pero sin embargo, otras personas tienen más dificultades para desarrollar esta fortaleza emocional y estar siempre al pie del cañón. En cualquier caso, es importante tener en cuenta que la fortaleza emocional no es algo innato, es decir, podemos trabajarla a lo largo del tiempo, porque las emociones se van gestionando e interpretando mucho mejor a través de nuestra experiencia.

¿Qué es la fortaleza emocional?

La fortaleza emocional no es algo ambiguo, y si queremos trabajar en ella, lo primero que tenemos que hacer es saber más acerca de este concepto para entenderlo bien. Cuando hablamos de fortaleza emocional nos referimos a un conjunto de recursos psicológicos que tenemos y que nos permiten enfrentarnos a las circunstancias de la vida del mejor modo posible. Como decimos, esto pasa en muchos casos por aprender a gestionar las emociones e interpretar lo que nos rodea desde un punto de vista más activo.

Hoy en día, en la sociedad en la que vivimos, recibimos un sinfín de mensajes para que vivamos la vida de cierta forma. Con tanta información es complicado saber quienes somos realmente e incluso qué es lo que queremos. Una persona emocionalmente fuerte empieza por conocerse a sí mismo y ser consciente de sus deseos, de modo que, cuando toma decisiones, lo hace desde la certeza de qué es lo que desea. Esto es el concepto de fortaleza emocional, aquel que lleva consigo un proceso de introspección.

¿Cómo ser más fuerte emocionalmente?

KieferPix || Shutterstock


Solo de este modo podemos estar seguros de que vamos por el camino correcto. Por supuesto, nos podemos equivocar, pero parte de este aprendizaje nos hará ver que levantarse y superarse forma parte de un proceso de crecimiento de la misma fortaleza emocional. Aprender y mejorar es la clave para que la fortaleza aumente, y cuanto más crece nuestra fortaleza emocional, más probabilidades hay de que tomemos mejores decisiones en nuestra vida y nos enfrentemos a los problemas de otro modo.

¿Qué hábitos nos permiten consolidar las emociones?

Para aprender a desarrollar tu fortaleza emocional, te aconsejamos que comiences a cambiar hábitos. Puede que nazcamos con un temperamento concreto, pero los hábitos los adquirimos con el aprendizaje. Por eso, si crees que tu fragilidad gana a tu fortaleza, quizás no tengas los hábitos adecuados. Solo hay que tomarse su tiempo y poco a poco, comenzar a cambiar para desarrollar tu fortaleza emocional y dejarte sorprender cuando mires atrás.

Autoconocimiento

Para empezar, es importante que comencemos a pensar en quienes somos y qué queremos. Las claves para avanzar en nuestro camino hacia la fortaleza emocional pasan precisamente por eso, por un proceso de autonocimiento que no se trata de que nos ayude a llegar a un punto determinado, sino a saber qué nos afecta y cómo nos afecta de modo que podamos ir perfilando esos malestares que ciertas circunstancias nos crean.

Positivismo

Tener una actitud positiva es la clave para solucionar la mayoría de los problemas que nos suceden. Esto no quiere decir que andemos siempre con una sonrisa, porque los sentimientos que vamos experimentando tienen que validarse igualmente. Así, cuando los validamos y comenzamos a tener actitud y a tener pensamientos positivos vamos fortaleciéndonos emocionalmnete, por ello, la actitud es algo que se puede reforzar. A veces en lugar de quejarse constantemente y reflexionar, nos acerca más a esa fortaleza que andamos buscando.

Permítete disfrutar

Porque sí, en ocasiones está bien dejarse llevar y disfrutar de las pequeñas cosas, darnos una tregua para respirar, para vivir desde la tranquilidad. Esto nos ayuda a vivir el momento y, cuando vivimos el momento, tenemos una oportunidad para ponerle nombre a nuestras emociones, para que estas descansen.

Se nos olvida que el momento presente es lo más importante. Trabaja, ríe, come, pasa tiempo con tus amigos, practica algún hobbie.... pero hazlo siempre pensando en lo que estás haciendo y deja de preocuparte de más por cosas que no puedes cambiar.

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