Estado de shock nervioso

Todo lo que debes saber sobre el estado de shock

Existen multitud de palabras y expresiones que utilizamos a diario pero no sabemos bien qué significan, una de ellas es la de shock. Son muchas las ocasiones en las que alguno de nosotros ha afirmado estar en shock cuando se entera de algo inesperado. Pero, ¿qué es realmente el estado de shock? Hoy te contamos todo lo que debes saber sobre el estado de shock, sus síntomas y lo que lo produce.

Qué es un estado de shock

En primero lugar y antes de entrar en materia, es necesario especificar que en este post hablaremos del estado de shock nervioso, generado por una intensidad emocional, por lo que no es lo mismo que cuando nos referimos a una estado de shock médico. El estado de shock nervioso es una reacción emocional y también fisiológica muy fuerte que viene tras vivir el sujeto, episodios altamente estresantes. Una de las reacciones más conocidas en el estado de shock nervioso es aquella en la que nos hablan y no reaccionamos, sin embargo, el estado de shock puede acarrear más reacciones como la ira, el llanto o la risa nerviosa, taquicardias o incluso pérdida de consciencia.

Si bien es cierto que existen muchas noticias o circunstancias que pueden causarnos una gran conmoción, es necesario señalar que lo más habitual es que el estado de shock se dé con circunstancias negativas, como por ejemplo sería la pérdida de un ser querido. Se trata de una respuesta normal, y no de una patología que presenta la persona que lo sufre. Además, suele durar como mucho unos días, por lo que se trata de algo inusual.

Motivos por los que se produce un estado de shock

Un suceso traumático es lo que desencadena que una persona entre en un estado de shock, pero ¿qué condiciones tiene que tener dicho suceso? Para empezar, se trata de una situación que nos hace daño, causa cierto dolor al sujeto, lo que hace que nuestro cuerpo se ponga en alerta, ya que implica responder de manera rápida.

Además de dolorosa, también se trata de una situación inesperada, lo que implica que no tenemos tiempo para responder debidamente y perdamos el control sobre dicha situación. Es decir, que al entrar en estado de shock, lo ha causado la percepción que el sujeto tiene de esa situación, más que la situación en sí misma.

Cómo detectar un estado de shock

Uno de los principales síntomas de una persona que sufre un estado de shock es la baja presión arterial, por ello, su pulso será rápido pero muy débil. Además, tampoco le llega bien el oxígeno, y podemos ver como presenta color azul tanto en los labios como en las uñas.

Por otro lado, los temblores y la agitación también son frecuentes cuando hablamos de una persona en estado de shock, así como los escalofríos, sudores y la piel de color gris. Del mismo modo, la dificultad para respirar y el dolor torácico, también son habituales en un estado de shock, así como la pérdida de consciencia.

¿Qué hacer ante un estado de shock?

Si nos encontramos ante una persona qude ha sufrido un estado de shock, podemos ayudarla a aliviar su estrés. Lo primero que debemos hacer es presentarnos y preguntarle su nombre, dirigiéndonos a ella por su nombre siempre que podamos. Después, en la medida de lo posible deberemos crear un clima agradable, para que la persona se sienta segura. Si se trata de un accidente, abrigarla y proveerla de alimentos será lo más adecuado.

En todo momento es importante que mantengamos la calma, y nos centremos en la persona afectada y en lo que siente, pero sin mentir ni transmitir falsas esperanzas, sino entendiendo la situación que está viviendo y dándole a entender que lo que siente es normal. También podemos mantener contacto físico si la persona está receptiva y vemos que lo necesita, como un abrazo.

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Mamen Palanca

Mamen Palanca

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad CEU Cardenal Herrera. Amplia experiencia en el campo de la redacción de artículos y reportajes de diferentes temáticas, destacando la psicología. Por este motivo, actualmente continúa su formación académica cursando los estudios de Grado en Psicología por la UNED, motivo por el cuál es una apasionada del campo de desarrollo personal y la gestión emocional.

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